Por: Nathalia Vargas, Nutricionista Dietista Harinera del Valle

Se llama metabolismo al conjunto de reacciones químicas que se producen en el interior de los seres vivos para aprovechar energéticamente los carbohidratos, las proteínas y las grasas que estos ingieren. Estas reacciones químicas de importancia vital constituyen la base de la vida de cualquier organismo, la manera de determinar la cantidad de carbohidratos, proteínas y grasas (elementos que constituyen el combustible energético principal de todas las células del organismo) y se denominan metabolismo basal y gasto energético total diario. Conozcamos un poco más de estos conceptos:

  • El metabolismo basal o gasto energético basal es la cantidad de energía que una persona precisa para mantenerse con vida y poder respirar, sin tener en cuenta el gasto calórico que se necesita para moverse, caminar o realizar cualquier otra actividad. Se mide por distintos métodos, por ejemplo cuando el individuo está quieto, sin hablar, a temperatura constante y en ayunas, pero también puede estimarse mediante ecuaciones o fórmulas predictivas, que habitualmente tienen en cuenta la edad, el sexo y la altura. Así pues, cuanto mayor es el peso y la altura de una persona, mayor es su gasto energético. Otro aspecto importante es el género pues se conoce que el gasto energético basal de los hombres suele ser mayor que el de las mujeres.
  • El gasto energético total es aquel que tiene en cuenta cualquier factor que hace que el organismo consuma más o menos energía. Para tener esta información se revisa el metabolismo basal, sumado a la actividad física, las horas de sueño y la presencia de alguna patología que pueda generar un gasto energético mayor.

El concepto de metabolismo en ocasiones es mal interpretado y algunas personas refieren tener un metabolismo lento o rápido, dependiendo de la facilidad que éstas poseen para aumentar o disminuir de peso, pero lo cierto es que cada persona tiene un metabolismo diferente y este se puede afectar positiva o negativamente dependiendo de los hábitos de vida que las personas apliquen en su día a día.

La eficiencia del metabolismo depende en un principio de la carga genética de cada individuo y de su capacidad para metabolizar carbohidratos, proteínas y grasas. Debemos saber que el metabolismo NO CAMBIA, sin embargo, existen situaciones y comportamientos que pueden hacer que las necesidades energéticas sean más elevadas o se vean disminuidas:

  1. Ejercicio físico: Cuando se realiza de manera adecuada, el organismo consumirá más grasa.
  2. Dieta diaria: Cuando una persona evita consumir carbohidratos, por ejemplo, el organismo se queda sin glucosa y no puede metabolizar las grasas.
  3. Género: Las mujeres ahorran más glucosa y usan menos proteínas. Es debido a las hormonas.
  4. Condiciones climáticas: Personas que viven en climas cálidos, tienden a tener un mayor consumo de glucosa.
  5. Edad del individuo: Con la edad el metabolismo disminuye de intensidad. Los procesos químicos se ralentizan porque cada vez necesitan menos energía. Está demostrado que los niños y adolescentes, al estar en pleno proceso de crecimiento, consumen alrededor de 60 kilocalorías por cada kilo de peso, cuando la media de este parámetro en los adultos es de entre 35 o 40.

Sin duda, el metabolismo influirá en el balance y resultado final, pero atribuir la pérdida o ganancia de peso solo al “mal” metabolismo sería un error. Incluso en personas que tienen problemas hormonales se puede corregir con terapia y buena alimentación.

Además, no hay que olvidar que el cuerpo no es capaz de generar energía de la nada. Es físicamente imposible acumular más energía de la que se toma. El argumento de “engordo por mi metabolismo lento” se usa como pantalla de humo de la realidad, para colocar fuera la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hábitos y el equilibrio que debemos buscar en ellos. Las personas suben de peso porque siguen una mala alimentación que provoca, por diferentes motivos, ingerir un exceso de calorías: falta de saciedad, consumo excesivo de alimentos indulgentes, de alta densidad energética de la dieta, etc.

El metabolismo se puede “entrenar”, pero no es el único responsable de llevar a la población al sobrepeso y la obesidad. Es por esta razón que para mantener un peso saludable y unas condiciones de vida optimas, se deben incluir siempre hábitos de vida saludable como base de la prevención.

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