Por: Nathalia Vargas Nutricionista Dietista Harinera del Valle

El etiquetado de los alimentos nos aporta una valiosa información a la hora de realizar la compra. Informarse para saber interpretar su contenido es imprescindible a la hora de elegir lo más indicado para nuestra salud.

Cada vez más crece el interés por conocer la composición de los alimentos, sin embargo, se observa un gran desconocimiento alrededor de este tema; el etiquetado de los alimentos en ocasiones es de difícil lectura, y por otra parte muchas personas no muestran interés por entenderlo.

La importancia de saber qué se introduce al organismo y cuál es su origen es evidente: sin la suficiente información no hay verdadera libertad de elección. Para poder llevar una alimentación saludable es necesario disponer de datos claros y veraces sobre los ingredientes, las características y las propiedades de aquello que se consume. Las etiquetas y los datos que las empresas alimentarias deben ofrecer sobre sus productos, tienen un papel fundamental. Aunque el etiquetado no debe tener un valor terapéutico, sí debe contribuir a evitar consumos irresponsables, pues se ha demostrado que etiquetados más transparentes y mayores controles publicitarios se asocian a países con menores tasas de sobrepeso.

Leer las etiquetas o los empaques de los productos alimenticios favorece la selección adecuada de los alimentos, además, la lectura correcta del rotulado general y nutricional no solo favorece la salud de las personas, sino también su presupuesto.

 

Para hacer una lectura acertada de la etiqueta de los alimentos, es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Fecha de vencimiento: Es de suma importancia leer la fecha en la cual los alimentos no son seguros ya que, si un alimento es consumido después de dicha fecha, no solo se aumenta la probabilidad de contaminación bacteriana o de hongos, sino que también disminuyen las propiedades organolépticas propias del alimento (sabor, color, aroma, textura).
  2. Peso neto: El peso neto nos dice con exactitud el peso del producto que se va a adquirir, esto nos ayuda a determinar el costo por gramo del alimento. En ocasiones, podemos observar alimentos con empaques similares, pero que contienen menor o mayor cantidad del alimento dentro, podemos ver productos más económicos, pero al entrar en detalle, tienen un gramaje menor, verificar el valor por gramo nos ayuda a cuidar el presupuesto y tener una compra más inteligente.
  3. Ingredientes: Dentro de la etiqueta los ingredientes van de mayor a menor peso dentro del producto, esto nos ayuda a determinar cuál es el ingrediente que más predomina dentro del alimento, en los ingredientes también podemos ver las fuentes de las materias primas, por ejemplo, si se observa un aceite de canola de menor costo, debemos observar en los ingredientes si es un aceite 100% canola, o si tiene mezclas de aceites de otras clases como palma, soya, maíz o girasol. También podemos observar si el alimento tiene aditivos naturales o artificiales.  En los ingredientes se debe eliminar el mito de que entre más ingredientes tenga es menos natural y el de que si tiene nombres raros es un alimento perjudicial para la salud. Por ejemplo:  Una granola para el desayuno que tiene dentro de su composición 10 diferentes tipos de cereales, semillas y frutos secos, o un alimento que contiene adición de ácido docosahexaenoico, el cual es más conocido como omega 3. La invitación es a que si no se conoce el ingrediente pueda consultarse acerca del mismo en páginas web certificadas y determinar si existe algún riesgo para la salud tras su consumo.
  4. Alérgenos: Son las sustancias que se ha demostrado que pueden causar alergias o intolerancias, como el gluten, maní, huevo o leche, reportar estos nutrientes favorece la compresión de los ingredientes que puedan generar una reacción alérgica a personas que padecen de alguna patología, ejemplo: Enfermedad celiaca con gluten.
  5. Información nutricional: Actualmente en Colombia el rotulado nutricional no es de obligatorio uso, a menos que el producto declare algún beneficio dentro de su empaque, sin embargo, la mayoría de las empresas de alimentos incluyen la información nutricional para mantener informados a sus consumidores y también para posicionar los alimentos como productos con mejor perfil de nutrientes. El rotulado incluye el valor energético (calorías) que aporta por porción de producto, así como el porcentaje que representa sobre la cantidad diaria recomendada (%VD) ésta toma como referencia lo que debería consumir teóricamente un adulto, 2000 calorías. Además, debe especificarse la cantidad de grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio, carbohidratos, fibra, azúcares y proteínas. También, se debe informar sobre el contenido de vitaminas A y C y minerales como hierro y calcio.

 

La información nutricional ayuda a llevar un control en los nutrientes que debemos consumir y que debemos tener en cuenta en nuestra alimentación diaria:

  • La energía indica la cantidad de calorías que equivalen a una porción del alimento. La energía de las grasas indican cuántas calorías de grasa hay en una porción.
  • Porcentaje (%) de valor diario informa cómo los nutrientes en una porción de alimento contribuyen a una dieta diaria total. Se usa para escoger los alimentos que son altos en los nutrientes que se deben ingerir en mayor proporción  (grasas insaturadas, carbohidratos, fibra, proteína, vitaminas y minerales) y bajos en los nutrientes que se deben ingerir en menor proporción (grasas saturadas, trans, colesterol, sodio, y azúcares).
  • Consumir en exceso grasas saturadas, grasas trans, colesterol o sodio puede aumentar el riesgo de contraer ciertas enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiacas, algunos cánceres y presión arterial alta. Se recomienda elegir alimentos con menos del 5% en estos nutrientes. Para grasas trans el valor siempre debe ser 0%.

Se debe aumentar el consumo de nutrientes esenciales para mantener saludables, consumir alimentos que tenga más del 10% de uno o varios de estos nutrientes contribuye a la prevención de enfermedades crónicas con la diabetes, hipertensión, obesidad, entre otras.

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