Por: Nathalia Vargas. Nutricionista Dietista HV

La esperanza de vida en Colombia y en el mundo ha ido incrementando gracias a los avances de las ciencias de la salud, incluida la nutrición y el deporte. Actualmente, para los colombianos, se sitúa por encima de los 75 años, y por ello es muy importante fomentar hábitos de vida saludables que permitan que la calidad de vida se mantenga bien a través de los años.

Sea cual sea la edad que tengamos debemos desarrollar hábitos de vida que incluyan, entre otros, la práctica regular de ejercicio, una alimentación saludable, abandonar hábitos perjudiciales (tabaco, alcohol, auto medicación) y la ocupación del tiempo libre en actividades lúdico recreativas.

El proceso de envejecimiento del organismo es progresivo y cada persona, dependiendo de su estilo de vida, lo sufre con intensidad diferente; si no se mantienen hábitos de vida saludable, el envejecimiento y sus características pueden llegar prematuramente.

CAMBIOS CORPORALES, FISIOLÓGICOS Y FUNCIONALES

Composición corporal:
Durante el proceso de envejecimiento tienen lugar una serie de cambios en la composición del cuerpo, entre ellos se encuentran:

  • Aumento de la masa grasa, principalmente grasa visceral.
  • Reducción de la masa muscular.
  • Disminución del agua corporal total, aumentando el riesgo de deshidratación.
  • Disminución de la masa ósea y mayor riesgo de fracturas y de osteoporosis, especialmente en las mujeres.
  • Disminución de gasto calórico, por esta razón se debe hacer un ajuste en la dieta para evitar sobrepeso en la etapa posterior a los 60 años.

Modificaciones fisiológicas y funcionales:
Entre otros cambios que se presentan con el envejecimiento se encuentran aquellos que afectan el aparato gastrointestinal y que incluyen la reducción de secreción de saliva, adelgazamiento y atrofia de las encías, posible ausencia de dientes, pérdida de fuerza muscular mandibular y de potencia de masticación. Por otra parte, se puede presentar disminución de las papilas gustativas lo que altera el sentido del gusto o la percepción de los sabores, mayor riesgo de atragantamiento y de disfagia, tendencia al reflujo, digestión más lenta y difícil, atrofia de la mucosa progresiva que dificulta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos y tendencia al estreñimiento.

CONSEJOS PARA UNA ALIMENTACIÓN ADECUADA EN EL ADULTO MAYOR


Cabe la pena recalcar que los planes de alimentación deben ajustarse a las necesidades particulares en función de factores muy diversos (edad, género, patologías asociadas, medicamentos formulados, etc.). Sin embargo, existen una serie de recomendaciones generales que se pueden llevar a cabo y permiten cubrir las necesidades de energía y nutrientes aprovechables por nuestro organismo, encaminados a promocionar una mejor calidad de vida.

Recomendaciones:

  • La dieta debe ser individualizada, equilibrada, variada y deliciosa.
  • Incluir recetas fáciles de preparar.
  • Los alimentos deben de estar bien presentados para estimular el apetito, deben ser de fácil masticación y digestión.
  • Incluir suficiente cantidad de líquidos cada día, mejor entre comidas, para evitar saciedad.
  • Consumir ocasionalmente y en poca cantidad los alimentos que aporten muchas calorías como dulces, repostería y bebidas azucaradas.
  • Evitar porciones muy abundantes.
  • Aumentar el consumo de vitamina D (quesos bajos en grasa, legumbres, verduras verdes) y zinc (carnes, leguminosas, huevo, cereales integrales).
  • Condimentar con hierbas aromáticas y evitar la sal. Se puede usar vinagre y limón, especias o aceite de oliva.
  • Preferir técnicas culinarias más sencillas y suaves como cocido con agua, vapor, al horno o a la plancha.
  • Moderar frituras y apanados.
  • No abusar de suplementos nutricionales, solo consumirlos por prescripción médica.

Acudir a un Nutricionista por lo menos 1 vez cada 6 meses.

 

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