La buena digestión es muy importante para tener un estado de salud óptimo.

Cuando el proceso digestivo se ve alterado las consecuencias no se hacen esperar, esto sucede de manera frecuente cuando las personas ignoran su funcionamiento e incluyen hábitos en su vida que la afectan.

Hay que tener en cuenta que la digestión no es un proceso aislado sino que hace parte de uno más grande que es la nutrición. Es por eso que hay que prestar atención a las recomendaciones que se hacen en general sobre nutrición, como comer de manera balanceada para que las tres claves que influyen directamente en la digestión funcionen apropiadamente.

Agua

El cuerpo humano está formado por un 70% de agua. Esto implica que se debe consumir una cantidad importante del líquido, teniendo en cuenta factores como la edad, la estatura y demás características físicas de cada persona.

El agua además de suplir una necesidad vital en el organismo del ser humano, ayuda a suavizar el bolo alimenticio en todo su paso por el tracto digestivo.

Fibra

En una alimentación saludable, la fibra es protagonista. Entre el 50 y 65 %  de las necesidades energéticas diarias deben suplirse con carbohidratos complejos que son los que poseen fibra.

Actividad física

Cuando las personas hacen algún tipo de actividad física, ya sea una sencilla como caminar o una un poco más compleja como practicar un deporte, se obtienen beneficios para la salud como la estimulación del movimiento natural y coordinado de los músculos en las paredes del intestino necesarios para una digestión adecuada. 

Sólo funcionan en equipo

Las tres claves mencionadas  potencian su efecto cuando se practican  regularmente como parte de un estilo de vida saludable.  En caso de, por ejemplo no consumir la cantidad necesaria de fibra aparecen  síntomas como el estreñimiento.  Por ello, combinar las tres claves para tener una buena digestión hace parte de la prevención  de enfermedades que afectan el sistema digestivo y la salud en general 

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